Entrevista a Lalo Schifrin – EXCLUSIVA SoundTrackFest


Hablando de jóvenes directores, he visto que también ha trabajado usted con su hijo, Ryan Schifrin. ¿Cómo es trabajar padre e hijo juntos?

Sí, es verdad. Él hizo una película que se llama Abominable (2006), una película de horror, muy buena. Tiene mucho talento y me gustó muchísimo la película. Lo que le dije a él es “No voy a trabajar contigo como si fueras mi hijo, voy a trabajar contigo como si fueras un director de cine profesional y en ese momento no sos mi hijo. Estamos hablando profesionalmente de uno a otro”. Y entonces ahí yo le tenía respeto a él, pero si él ya me tenía respeto a mí de antes, creo que tras ese trabajo me tuvo más respeto todavía.

Ryan & Lalo Schifrin

Volvamos un poco atrás y vamos a hablar de un proyecto curioso, también de un cineasta joven en aquél momento, George Lucas, que estaba en sus comienzos cinematográficos con THX 1138 (1971). ¿Cómo fue trabajar en ese proyecto tan distinto para aquella época y trabajar con George Lucas?

Fue una película curiosa, pero fue muy buena experiencia, porque él estaba buscando un compositor que pudiera interpretar, y había muy pocas posibilidades, porque emocionalmente es muy difícil interpretar. Lo que hice primeramente, fue usar una orquesta de cámara en vez de usar una orquesta sinfónica. Pocos músicos y mucho espacio entre los instrumentos, porque había mucho espacio también en la imagen.

Otra película que considero muy importante en su carrera, y que conozco gente que se ha visto muy influenciada por ella es Operación Dragón – Enter the Dragon (1973). ¿Cómo llegó a ese proyecto y cuál fue su experiencia de trabajar en esa película?

A Bruce Lee le gustaba mucho la música de Misión Imposible. Practicaba en Hong Kong donde él vivía y tenía su gimnasio al ritmo de Misión Imposible, al ritmo del tema principal. Yo no sabía eso, pero él si sabía quién era yo. Yo sabía quién era él, y me gustaba mucho su trabajo, pero no lo conocía en persona. Él quería que fuera yo el que pusiera la música a la película, así que preguntó por mí y de esa forma entré en la película.

Cuando estuve en el Conservatorio de París estudié etno-musicología, música étnica y así pude componer el tipo de música que requería la película. Pero eso sin hacer alarde de nada. Todo lo contrario, me considero bastante humilde. De hecho, cuanto más aprendo, más me doy cuenta cuánto me falta por aprender.Enter The Dragon - Poster

Así, al haber estudiado etno-musicología, conocía la música de oriente y al igual que hice en Cool Hand Luke – La Leyenda del Indomable que fusioné estilos, aquí combiné música oriental con orquesta y Jazz. Conozco las escalas de la música oriental, los sonidos que usan, y cuando no encuentro instrumentos orientales o étnicos aquí, lo que hago es tratar de imitarlos con lo que tengo. Es como un pintor, que busca una especie de color, pero mezclando otros colores, y también lo hice así, pero a nivel musical.

Aparte de la música, puse también ritmos de Jazz, aunque no lo parezca, y colores orquestales grandes, orquesta sinfónica, así que con todo eso pude llevar a cabo la música de la película.

La música gustó tanto en Warner Brothers, la productora, que Bruce Lee vino a la grabación y todo. A él le gustó muchísimo lo que escuchó, y en una conversación que tuvimos, me dijo “¿Qué clase de ejercicios estás haciendo ahora?”, y le respondí «Hago Tennis«, a lo que me dijo, “No, vos tenés que hacer artes marciales”. Y así fue que vino Bruce Lee a mi casa, y me hizo montar lo que es un Dojo en casa. Afortunadamente, tengo una casa muy amplia, muy grande.

La suerte me trajo de comprarme una casa muy grande, como una mansión, una casa que perteneció a Groucho Marx, de nuevo una casualidad, ya que no sabía que era de Groucho Marx cuando la compré, pero eso es otra historia y no me quiero desviar mucho.

Bueno, pues volviendo con Bruce Lee, él vino a mi casa y me dio las primeras lecciones de artes marciales, sin cobrarme nada, como amigo. Y después, cuando volvió a Hong Kong a hacer otras películas, puso a un asistente suyo, que no era oriental, era húngaro, que era muy bueno y me siguió enseñando.

Ahí llegué a ser cinturón negro. Pasando desde los cinturones más bajos hasta llegar al marrón y al negro. Ahora no puedo practicar artes marciales, porque tengo 84 años y no tengo el mismo equilibrio, pero ahí está esa experiencia y esa vivencia en mi cuerpo y en mi mente.

 

¡No mucha gente puede decir que ha sido alumno de Bruce Lee! Pero sigamos con su extensa carrera cinematográfica, que también ha llegado a España, donde ha trabajado con directores como Carlos Saura. ¿Qué recuerdos le trae esa colaboración?

¡Si! ¡Tango! Carlos Saura es un gran genio del cine y un genio en general.  ¡Le mando desde aquí mis mejores saludos y abrazos por si me llegara a leer! He trabajado con él y me encantó. Él sabe tanto…. Sabía música, sabía coreografía, sabía de todo. Lo único que al principio me dijo, “Yo no sé nada de tango. Mi madre bailaba el tango, pero yo no sé nada. No sé cómo hacer esta película. Quiero hacerla pero no sé cómo enfocarla.” Entonces yo le dije “¿Por qué no haces lo que hizo Fellini en Ocho y medio?  Y empiezas a hacer la película como alguien que no sabe nada de tango ¿y vas avanzando?.”. Me escuchó, y así lo hizo, y si usted ve la película Tango ahora, y la mira desde ese punto de vista, se va a dar cuenta que así es.

 

LA ACTUALIDAD

Y ya, para cerrar esta entrevista…. Tiene usted una carrera muy extensa, en todos los ámbitos y géneros, con mucha música que va a quedar ahí para el recuerdo, pero ¿hay algo que no haya hecho todavía y que le gustaría hacer? ¿Descansar quizás?

Lalo Schifrin - Piano y Partituras

¡Noooo! Descansar es aburrido (risas). El 2 de agosto pasado, en el Hollywood Bowl, hubo un estreno mundial, un concierto para guitarra y orquesta que yo había escrito para ese momento concreto, El Concierto de la Amistad, con el gran guitarrista Español, Ángel Romero como solista y la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles dirigida por Gustavo Dudamel. Antes yo era director, ahora ya no puedo dirigir, pero estuve allí, detrás del escenario y cuando terminó, me hicieron salir, y era increíble, había 15.000 personas en el lugar aplaudiendo. Algo muy especial.

Esta semana, aquí en mi casa, en mi estudio, hay una grabación patrocinada por la casa de pianos Yamaha, para una solista Argentina que se llama Miriam Conti y escribí para ella una sonata para piano sólo, una suite, un tema con variaciones, de una hora de duración, que se va a grabar en dos días.

Y además tengo más cosas entre manos. Estoy escribiendo un concierto para tuba y orquesta, que va a ser para la Orquesta Sinfónica de Chicago, con el solista de tuba de dicha orquesta. Esto es muy raro, porque nunca se hizo un concierto para tuba y orquesta.

Y después de eso, tengo que hacer un cuarteto de cuerda. Y además, está el joven director Argentino que quiere que le ponga música a su película, ¿se acuerda?, el que ya mencioné antes, al que le dije que me mandara el guion en diciembre, porque ahora tengo mucho trabajo.

¡Así que no estoy retirado! Quiero estar ocupado, pero por supuesto, ¡en cosas que valgan la pena!

 

¡Me parece una filosofía estupenda! Ha sido un verdadero placer hablar con usted, y ha resultado muy instructivo conocer todos los detalles que ha contado sobre su vida y su obra a través de esta entrevista tan completa.

¡Gracias!

 

Me gustaría agradecerle nuevamente su tiempo y su amabilidad, y desearle que siga componiendo música tan fabulosa, por mucho mucho tiempo más.

¡Gracias a usted por su interés!

 

 

AGRADECIMIENTOS

A Lalo Schifrin, porque un maestro no solo es el que más sabe, sino el que mejor explica y transmite, y así lo hizo durante toda la entrevista, con mucha paciencia, entrega y cariño.

A Beth Krakower (The Krakower Group), por hacer que una idea que retumbaba en mi cabeza y parecía descabellada, se pudiera llevar a cabo.

A Óscar Salazar, por su ayuda con la labor de investigación y elaboración de las preguntas de la entrevista.

Entrevistador: Gorka Oteiza