Concierto de música de cine en el Festival de San Sebastián 2026 – RESUMEN
El pasado fin de semana se celebró la 13ª edición del tradicional evento anual ‘Concierto & Proyección’, en el marco de la 74ª edición del Festival de San Sebastián – Donostia Zinemaldia, a cargo de la Euskadiko Orkestra bajo la batuta de Juanjo Ocón, con la participación del Orfeón Donostiarra y el tenor Andoni Martínez Barañano, y con la presencia de Carla F. Benedicto, Beatriz López-Nogales, Diego Navarro y Alfred Tapscott.
Nuestro amigo y compañero Felipe Múgica acudió al concierto y nos deja un detallado artículo en exclusiva para SoundTrackFest.
Reseña Concierto & Proyección en el Velódromo Festival de San Sebastián 19-09-2026
Se ha convertido en costumbre el acudir todos los años al Festival de Cine de San Sebastián no tanto para disfrutar de su variada y selecta oferta cinematográfica, sino para asistir a un evento que nos toca bien hondo a los aficionados a la música de cine. Y este es el tradicional Concierto & Proyección que se celebra en el Velódromo de San Sebastián conformado, como siempre, por un repertorio de música cinematográfica de origen nacional (leer más).
Como en los años previos (recordemos que la celebración de estos eventos se remonta a 2012), el objetivo de estos conciertos es el reconocimiento del trabajo de compositores españoles de música de cine, de músicos actuales y del pasado. Un trabajo, el de compositor de música para el audiovisual (cine, series de televisión…) que parece revestir de un cierto halo de glamour causado por trabajar para el medio cinematográfico, para la gran pantalla; pero nada más lejos de la realidad, dado que muchas veces, la labor del creador de bandas sonoras consiste en un trabajo solitario de estudio, con escaso reconocimiento y percepción por parte de su audiencia; y que en escasas ocasiones tiene la oportunidad de ser interpretado por una orquesta y ante un amplio público. A todo lo cual se suma la carencia cada vez mayor de ediciones discográficas de estos trabajos que permitan disfrutar de la labor de estos artistas en la sombra.
A este reconocimiento a modo de concierto se suma este año, y de forma merecida, la creación, a cargo de la Fundación SGAE y del propio Festival, de un nuevo galardón que premie la mejor banda sonora de entre los largometrajes a competición en el certamen (leer más). Este galardón ha venido a ser llamado Premio SGAE a la Mejor música original y cuenta con un jurado compuesto por los siguientes tres miembros: Eva Gancedo, como presidenta del trío de votantes, junto con los compositores Aranzazu Calleja y Olivier Arson. Una categoría que necesitaba de este reconocimiento y un premio necesario, pero que, todo hay que decirlo, ha tardado demasiado en ser inaugurado.
Como en ediciones anteriores, el concierto ha sido posible gracias a la colaboración del Festival de cine de San Sebastián con la Euskadiko Orkestra y la Fundación SGAE. La orquesta tuvo al frente de la dirección a Juan José Ocón y contó con el refuerzo vocal del Orfeón Donostiarra. Y, como el título del acto nos indica, la interpretación de la música estuvo acompañada por escenas de los filmes a los que pertenecían las piezas musicales. Como se viene haciendo desde hace unos años, se celebra a las 18:00h y con entrada mediante invitación gratuita, hecho que, qué duda cabe, contribuyó a que el estadio registrara un lleno absoluto.
El programa del concierto fue el siguiente:
El concierto dio inicio rindiendo homenaje a los clásicos. En esta ocasión, a Carmelo A. Bernaola, en cuya representación estuvieron presentes su hija y su nieto. Se interpretó una suite con varias de sus composiciones más emblemáticas. Empezando con la sintonía de la serie Verano azul. Poca presentación necesita esta producción y la música que acompañaba a los créditos de inicio, pura memoria viva de una generación que vivió y sufrió con las vivencias de un grupo de jóvenes amigos durante un inolvidable verano. Su mítico tema central es historia de la televisión y en su interpretación únicamente se echaron de menos los silbidos que daban forma a la tonada central. La selección musical continuó con otras composiciones no tan recordadas por el público mayoritario, pero igualmente reseñables. Así, un fragmento de su música para Tormento, dirigida por Pedro Olea en 1974 a partir de una obra de Benito Pérez Galdós. Le siguió El jorobado de la Morgue, terrorífica producción de 1972 con protagonismo de Paul Naschy, con unas notas de aire más bien cómico en contraste con el género del film al que pertenecían las imágenes proyectadas. A continuación, una selección musical compuesta para La clave, el clásico programa de debate presentado por José Luis Balbín en los años 1970. Y concluía la selección con unas tonadas escogidas de Espérame en el cielo, el film de Antonio Mercero de 1988, donde imperaba un aire decididamente de comedia. Para cerrar el bloque, qué mejor que con un reprise de la inmortal Verano azul.
Pasamos a la selección de compositores actuales, un cuarteto de músicos presentes en el evento y que ya habían sido debidamente presentados al público al arranque del concierto. Estos eran Carla F. Benedicto, Beatriz López-Nogales, Diego Navarro y Alfred Tapscott. La primera de este póker de músicos, Carla F. Benedicto inauguró el bloque, con su partitura para el film Papeles, de 2025 y que centraba su argumento en el recordado caso conocido como “Los papeles de Panamá”. La suite presentada era una selección extensa y muy bien pensada en el sentido de que ofrecía un rango completo de los tonos de la composición para el film. Esto es, secuencias de gran fuerza donde imperaba la tensión, otras más emocionales, otras más pausadas… Un trabajo exprimiendo al máximo a la orquesta, aunque no dejaba de lado ocasionales empleos de la electrónica. Una excelente representación de la labor de la autora para la película.
Le siguió Beatriz López-Nogales, con una muestra de su composición para Sacamantecas (2026) largometraje que retrata al considerado primer asesino en serie español, quien, entre 1870 y 1879, asesinó y violó al menos a seis mujeres. La partitura se mueve en un registro dramático, con remarcado empleo de las cuerdas, y pivotando alrededor de un reconocible tema central plasmando el retrasado y oscuro entorno rural de la época y el drama de las víctimas. Una música sentida y emotiva, cuyo único problema fue que la suite se hizo muy corta.
Pasamos a Diego Navarro, que presentaba su trabajo para Winnipeg, el barco de la esperanza (2026), producción de animación en 2D. Una composición muy destacable a la que la orquesta, en conjunción con el apoyo vocal y solista del Orfeón Donostiarra sacó todo su partido, ofreciendo un repertorio de momentos musicalmente emocionales y así también espectaculares, regalando una estupenda muestra del trabajo del compositor canario.
El siguiente turno fue para Alfred Tapscott, con un compendio de su partitura para Evolution (2026), animación en 3D para todos los públicos. De nuevo con la participación del Orfeón Donostiarra y con apoyos de la electrónica, la suite ofrecía una variada selección musical, con temas de misterio, otros aventureros y trepidantes, otros más emotivos… dando como resultado un trabajo muy agradecido para interpretarse en directo.
La parte final del concierto fue, de nuevo, un regreso al pasado con todo un homenaje al compositor Francis López y al cantante Luis Mariano, del que se interpretaron un par de canciones de El cantor de México (1956) y otra de Violetas imperiales (1952) film donde el vocalista compartía protagonismo con Carmen Sevilla. Para traer de vuelta el espíritu musical del cantante y actor irundarra, se contó con el tenor Andoni Martínez Barañano, cuya potencia vocal y chorro de voz hubieran halagado al mismísimo Luis Mariano. La interpretación de las canciones del mítico artista, en conjunción con la Euskadiko Orkestra y el Orfeón Donostiarra hicieron las delicias del público asistente e incluso la recordada canción “Aire tun txikitun” de El cantor de México se convirtió en el bis final del evento.
La valoración final, tras hora y media larga de concierto, fue la de una estupenda velada: entre la impecable interpretación de la orquesta y coro, la excelente elección de piezas musicales y el entrañable remate con las canciones de Luis Mariano. Bien por el Zinemaldia, por la Fundación SGAE y solo nos queda desear que la iniciativa se mantenga durante muchos años más.
Artículo por Felipe Múgica
Fotos por Gorka Oteiza




















