John Williams – Vienna 2020 – Resumen Concierto

El sábado 18 y domingo 19 de enero de 2020, se celebraron dos conciertos muy especiales en el Musikverein de Viena (Austria), titulados ‘A tribute to John Williams’, donde John Williams dirigió a la Wiener Philharmoniker / Filarmónica de Viena, contando con la participación de Anne-Sophie Mutter, para interpretar un programa dedicado completamente a la obra de Williams, con especial enfoque a las piezas incluidas en el álbum de colaboración entre Williams y Mutter editado en 2019, ‘Across the Stars’.

 

Eran dos conciertos altamente esperados, puesto que inicialmente se habían programado para octubre  de 2018, y que debido enfermedad del compositor/director, tuvieron que ser cancelados.

 

Está claro que la Filarmónica de Viena no quería hacer su debut en el mundo de la música de cine con cualquier otro director al frente de la orquesta, de ahí que al no estar Williams disponible, decidiera cancelar los conciertos (sin embargo el Royal Albert Hall, que tenía en 2018 otro concierto programado pocos días antes con Williams, siguió adelante poniendo a Dirk Brossé al frente de la LSO.

 

Por lo tanto, la expectación ante estos dos nuevos conciertos era máxima, ya que no sólo habían pasado más de 20 años desde la última vez que John Williams dirigiera su música en Europa, sino que la gente estaba pendiente de que no surgieran complicaciones inesperadas de última hora. Afortunadamente, días antes de celebrarse los conciertos, pudimos ver imágenes publicadas en el Facebook del Musikverein y de la Filarmónica (ver enlace-1, enlace-2 y enlace-3), donde se mostraba a un John Williams sonriente en los ensayos, para el alivio del público.

 

Ambos conciertos se celebraban a horas bastante tempranas, teniendo en cuenta lo que habitualmente estamos acostumbrados con otros conciertos de música de cine: a las 15:30h el sábado 18 y a las 11:00h el domingo 19. El lugar elegido era la Sala Dorada – Großer Saal del señorial Musikverein, lugar que tan bien conocemos de haber visto en multitud de ocasiones en la televisión con el Concierto de Año Nuevo que se retransmite el día 1 desde Viena.

 

Curiosamente, el majestuoso recinto amanecía cubierto de nieve el sábado 18, generando un ambiente un tanto mágico, que sumaba a la expectación por el evento. Nada más llegar al lugar, llamaba la atención ver en la puerta a varias personas elegantemente vestidas con un cartel de “Buscó entrada”, dispuestas a aprovechar la última oportunidad para acudir al concierto. Y es que las entradas, que salieron a la venta meses antes, se habían agotado casi al momento.

 

Con unos precios entre los 8 € para las entradas de pie (al fondo de la galería) y 240 € para las entradas de patio de butacas (ver noticia), la venta arrancó el 22 de octubre de 2019 de forma preferente para socios, además de para aquellas personas que habían comprado una entrada para el concierto cancelado en 2018. Una deferencia muy de agradecer por parte del Musikverein, puesto que la suscripción de socio que mucha gente adquirió solo por dichos conciertos, ya había caducado en estos momentos. Pocos días después, el 24 de octubre, se pusieron a la venta las entradas restantes para el público en general, agotándose todas ellas en pocas horas.

 

Pero volvamos con el concierto. Una vez dentro del Musikverein, y tras subir las escaleras y llegar a la Sala Dorada, la sensación resultó bastante especial y a la vez muy familiar, tras haber visto el lugar tantas veces en conciertos desde la comodidad del hogar. En la sala, había personas que vendían el programa de los conciertos por 4,7€, siendo este un folleto donde se hablaba de los intérpretes y del programa, que desgraciadamente sólo estaba en alemán. Teniendo en cuenta lo especial de este concierto, y la gran cantidad de gente que venía de fuera, lo correcto hubiera sido una edición que al menos estuviera también en inglés.

 

DOS CONCIERTOS - UN MAESTRO

Puesto que pude acudir a ambos conciertos, sábado y domingo, este artículo va a intentar recoger los dos de manera unificada, ya que fueron iguales a nivel de programa, y el nivel de interpretación, si bien se podía apreciar alguna ligera mejora el domingo, es verdad que era muy similar, siendo ambos de una gran calidad.

 

Indicar que la ubicación en la que estuve sentado en ambos casos fue totalmente diferente. En el primer concierto en las sillas de patio, en las filas delanteras, y en el segundo concierto arriba en la balconada, muy cerca del escenario, teniendo así una visión muy clara de todos los músicos de la orquesta y de los instrumentos que sonaban en cada momento, pudiendo ver casi de frente al maestro Williams dirigir la orquesta y dar todo tipo de indicaciones muy precisas y muy detalladas.

 

Y voy a detenerme un momento para comentar la forma de dirigir de John Williams, eso sí, desde el punto de vista de una persona que no tiene conocimientos expertos de dirección, siendo solo apreciaciones que se pudieron observar de las indicaciones que el maestro daba a la orquesta, y las respuestas que estas generaban en consecuencia.

 

Resulta impresionante ver a John Williams dirigir durante casi dos horas y media con tanta fuerza, vitalidad y energía, de principio a final, sin decaer un momento. Es asombroso ver cómo recoge con movimientos circulares de los brazos los ‘crescendo’ de las secciones de cuerda, cómo apunta con la batuta o con los dedos de la mano izquierda para dar entrada a instrumentos o a secciones concretas, cómo levanta verticalmente la batuta para fijar el ritmo y pedir más intensidad, cómo se lleva el dedo índice de la mano izquierda a los labios o baja suavemente la mano con la palma boca abajo para pedir una disminución del sonido o indicar un pasaje suave, o cómo mira fijamente a los ojos de los músicos y arquea las cejas para indicar… ‘¡Estate atento que ahora vas tú!‘. Un amplio repertorio de expresiones, forjado a lo largo de los años, que permiten que la música fluya de una sección de la orquesta a otra, y se cohesione en un todo bajo la supervisión del maestro, haciendo que a pesar de tener la obra infinidad de capas y de matices, ésta suene como una pieza indivisible; ¡como si no hubiera podido ser concebida de otra forma!

 

Otro aspecto a destacar fue el gran respeto que hubo en la sala, donde prevalecía un silencio sepulcral durante la interpretación de las piezas, como no he visto en ningún otro concierto. Parecía que la audiencia no se quisiera perder ni un solo detalle de la música que estaba sonando, y prueba de ello era que hasta que Williams no bajaba la batuta, dando por concluida cada pieza, el público no movía ni un solo músculo para comenzar a aplaudir a rabiar, a vitorear al maestro, o a ponerse en pie, en una de las muchas ovaciones que se ofrecieron a lo largo de la noche (creo que conté más de 10 entre ambas partes). Está claro que el público que había venido hasta Viena, era un público muy especial, perfectamente conocedor de su obra, y muy preparado y entregado.

 

PROGRAMA DEL CONCIERTO

PRIMERA PARTE

  • The Flight to Neverland from “Hook”
  • Excerpts from “Close Encounters of the Third Kind”
  • Hedwig’s Theme from “Harry Potter” – Con Anne-Sophie Mutter (audio)
  • Theme from “Sabrina” – Con Anne-Sophie Mutter (audio)
  • Donnybrook Fair from “Far and Away” – Con Anne-Sophie Mutter (audio)
  • Devil’s Dance from “The Witches of Eastwick” – Con Anne-Sophie Mutter
  • Adventures on Earth from “E.T. the Extra-Terrestrial”

SEGUNDA PARTE

  • Theme from “Jurassic Park”
  • Dartmoor, 1912 from “War Horse”
  • Out to Sea and the Shark Cage Fugue from “Jaws”
  • Marion’s Theme from “Raiders of the Lost Ark”
  • The Rebellion Is Reborn from “Star Wars VIII – The Last Jedi”
  • Luke & Leia from “Star Wars VI – Return of the Jedi”
  • Main Title from “Star Wars IV – A New Hope”

BISES

  • Nice to Be Around from “Cinderella Liberty” – Con Anne-Sophie Mutter (audio)
  • The Duel from “The Adventures of Tintin” – Con Anne-Sophie Mutter (audio)
  • Remembrances from “Schindler’s List” – Con Anne-Sophie Mutter (audio)
  • Raiders March from “Raiders of the Lost Ark”
  • The Imperial March (Darth Vader’s Theme) from “Star Wars V – The Empire Strikes Back”

 

EL CONCIERTO - LA PRIMERA PARTE

El primer aplauso de la noche llegó cuando la Filarmónica de Viena fue entrando en la sala, puntual y en hora. Tras ubicarse los músicos en sus puestos y hacerse el silencio, llegó el mágico momento en que John Williams aparecía en el escenario desde una puerta en el lado derecho, y hacía que, como si hubiera un resorte, se levantara toda la sala para dedicarle un amplio aplauso y una enérgica ovación; una muestra de cariño, por poder verlo finalmente, tras el desafortunado intento fallido de octubre de 2018.

 

Tras saludar a la audiencia con expresión de agradecimiento, mirar a ambos lados de la sala a rebosar, y hacer una reverencia devolviendo el saludo, John Williams se dio la vuelta, se subió al púlpito, y apartó a un costado la silla que le habían colocado por si quería sentarse (silla que fue retirada un rato después), para seguido levantar la batuta y comenzar.

 

El concierto arrancó con la magia musical y la melodía evocadora del tema The Flight to Neverland from “Hook”, donde toda la orquesta aportó color, luminosidad e intensidad a la pieza, en una verdadera declaración de intenciones de las cotas de calidad y de entrega que íbamos a poder disfrutar a lo largo del concierto. Una maravillosa elección para comenzar, e ir preparando al público de lo que estaba por llegar.

 

Tal y como ocurrió a lo largo de todo el concierto, cada vez que terminaba una pieza sonaba un intenso aplauso en la sala, acompañado en muchas ocasiones de una ovación del público en pie, que John Williams correspondía con un ‘Thank You’ que no podíamos oír, pero sí leer en sus labios.

 

A continuación, unos lánguidos y enigmáticos violines dieron un suave comienzo a la pieza “Excerpts from “Close Encounters of the Third Kind”, dejando bien clara la naturaleza misteriosa del tema. Seguido, un intenso golpe de sonido de toda la orquesta dio paso al maravilloso desarrollo de la suite, donde se integraban pasajes más oscuros e inquietantes, con el ya conocido colorido motivo de 5 notas que representa el diálogo con los extraterrestres, evolucionando a lo largo de la pieza, hasta explotar en una sucesión de pasajes melódicos y sinfónicos, que llevan el tema hasta su fascinante clímax final. Maravillosa suite y maravillosa interpretación, que fue correspondida por una ovación en pie de toda la sala.

 

Tras estos dos primeros temas ya pudimos observar que el virtuosismo y la fama de la Filarmónica de Viena son algo bien merecido. Además, la simbiosis entre Williams y la orquesta era perfecta, y la interpretación que estábamos presenciando, no dejaba lugar a duda sobre la gran calidad del concierto que teníamos por delante.

 

John Williams cogía el micrófono por primera vez en la noche para hacer una breve introducción en alemán, en la que precisamente indicaba que no hablaba alemán y que si no nos importaba, se iba a dirigir a la audiencia en inglés. Este comentario, que fue acogido con risas y aplausos, fue seguido de la presentación por parte de Williams de la violinista solista Anne-Sophie Mutter, una de las grandes protagonistas del concierto.

 

Anne-Sophie Mutter hizo acto de presencia en escena llevando un largo vestido de noche de color azul intenso, que destacaba sobre los tonos oscuros de los músicos en el escenario, y se colocó a la izquierda del maestro, donde tras saludar al público, comenzó la pieza Hedwig’s Theme from “Harry Potter”.

 

Como era de esperar, el concierto incluyó bastantes temas del álbum ‘Across the Stars’, que el año pasado grabaron Williams y Mutter, y que contiene una selección de obras que Williams ha querido destacar/rescatar de su carrera, con arreglos especialmente realizados por el compositor para la violinista.

 

Mutter, hizo gala de un virtuosismo impresionante a lo largo de toda la pieza, al mando de su violín Stradivarius de 1710, dejando claro su gran dominio del instrumento, así como las múltiples técnicas aplicables y la infinidad de sonidos que se pueden extraer del mismo.

 

A continuación, un delicado piano arrancaba Theme from “Sabrina” que dio paso a un delicioso solo de violín, al que se le uniría posteriormente todo el sinfonismo de la orquesta, aportando un claro sonido característico de la época dorada de Hollywood, que consigue transmitir a la perfección esta estupenda pieza. Sublime interpretación de orquesta y solista, y majestuosa dirección de Williams (al igual que durante el resto del concierto).

 

Tras un breve arranque de la sección de cuerdas, Mutter tomaba las riendas del siguiente tema, el poco conocido Donnybrook Fair from “Far and Away”, de marcado carácter Irlandés, donde el dinamismo y la velocidad del violín, impregnaban la interpretación del resto de instrumentos de la orquesta.

 

Seguido pudimos escuchar el último tema en el que participaba Mutter en esta primera parte del concierto, el jocoso, burlón y ágil, Devil’s Dance from “The Witches of Eastwick”, que arrancaba con un virtuoso solo de violín, cargado de brujería en los dedos de la solista, para después dar paso a un ritmo contagioso que se transmitía a la perfección tanto desde el violín como desde la orquesta. Destacar en especial un momento a mediados de la suite, donde la entrada de golpe de la orquesta y las armonías que se conseguían con el conjunto de todas las secciones, con el predominio de la percusión, dieron la sensación de que hubiera el apoyo de las voces de un coro. Genial interpretación y estupendo colofón para el bloque protagonizado por Anne-Sophie Mutter.

 

Indicar que curiosamente, este tema no se encuentra incluido en el álbum Across the Stars’, si bien sí que ha sido interpretado en varios conciertos en 2019: en Tanglewood y en Berlín, dónde Mutter tocó la música de John Williams dirigida por David Newman (ver enlace).

 

Tras abandonar la violinista el escenario con un gran aplauso y una ovación en pie por parte del público (tuvo incluso que volver a salir para saludar una vez más, ya que la ovación que se extendió durante dos minutos), John Williams tomaba el micrófono por segunda vez para contar una pequeña historia sobre la siguiente pieza, dedicada a la película E.T. El-extraterrestre.

 

Han pasado casi 38 años desde que se estrenara la película en 1982, ganadora de un Óscar por su banda sonora, y Williams nos relataba cómo su relación con Steven Spielberg se remonta a más de 40 años, en lo que él calificaba como una especie de matrimonio bien avenido, donde confirmaba que se mantienen en contacto continuamente, hablando a veces incluso a diario.

 

Williams introdujo esta pieza narrando la parte de la película en la cual aparece, para ir preparando al público de lo que se iba a escuchar; desde el comienzo donde unos jóvenes chavales huyen de la policía en sus bicicletas, hasta cuando llegan a la nave espacial del extraterrestre que le ha de llevar de vuelta a su hogar, y ésta finalmente despega con una gran fanfarria que eleva la nave y sella la despedida. Williams se permitía bromear con el momento en que esas bicicletas, que no alcanzan más de 50 km por hora, consiguen despegar en el aire desafiando las leyes de la gravedad, y vuelan dando lugar a un mágico momento con la luna de fondo.

 

Haciendo alusión a la complejidad de matices y detalles que componen la pieza, Williams alabó la interpretación que íbamos a escuchar de la orquesta, a la cual calificó de única a nivel mundial y con un nivel de virtuosismo increíble, que hacía realidad el sueño de todo compositor: ver su música interpretada en directo. Williams nos garantizó que en el concierto íbamos a poder disfrutar de detalles que no era posible alcanzar viendo únicamente la cinta, dejándonos durante su intervención una frase jocosa en la que dijo que “vamos a disfrutar de la música, sin la distracción la película”.

 

Pasando a la parte musical, poco se puede contar sobre un tema que tanto se ha escuchado en concierto como es Adventures on Earth from “E.T. the Extra-Terrestrial”, salvo decir que la sublime y entregada interpretación de la orquesta, bajo la precisa y simbiótica dirección de John Williams, es probablemente la mejor que hayamos podido escuchar en un concierto nunca. Una sección de percusión increíblemente sincronizada, con una intensidad y ritmos extremadamente precisos, una maravillosa sección de viento metal con un sonido claro, nítido y perfecto en tono y timbre, una sección de viento madera delicada pero intensamente presente, y una estupenda sección de cuerdas, que crecía y decrecía elegantemente según la pieza iba pasando por sus diferentes bloques, fueron la receta mágica para obtener esta sublime interpretación, de poco más de 10 minutos, que daba por finalizada la primera parte del concierto.

 

Pero esta primera parte, que duró casi una hora, no iba a terminar sin antes entregar una calurosa ovación en pie de toda la sala a John Williams; ovación que se extendió durante varios minutos, y que hizo salir nuevamente al maestro en una ocasión para saludar desde un lateral.

 

Una pausa de unos 20-25 minutos fue el breve tiempo que tuvimos para asimilar la grandiosidad de la primera parte del concierto, y dar lugar a múltiples y fugaces encuentros con cantidad de rostros conocidos que habían venido hasta Viena: desde periodistas, a compositores, a organizadores de festivales europeos, a responsables de páginas web de música de cine, o a fans provenientes de todas partes de Europa. Una sala de conciertos repleta de caras conocidas, que nos podría hacer pensar que nos encontrábamos más en un festival que en un concierto puntual. John Williams había conseguido reunirnos a todos bajo el mismo techo.

 

EL CONCIERTO - LA SEGUNDA PARTE

Si bien la primera parte del concierto comenzaba con la magia de Hook, la segunda parte lo hacía con la majestuosidad del sonido de la trompa en Theme from “Jurassic Park”, para a continuación desplegar la intensidad de las cuerdas y los metales, en un amplio abanico de motivos engarzados en un maravilloso tema, que tuvo una gran interpretación.

 

Los rabiosos aplausos de una audiencia entusiasmada dieron paso a una pieza muy interesante: Dartmoor, 1912 from “War Horse”, una banda sonora que quizás no tuvo todo el reconocimiento que merecía en su momento, pero cuya calidad y variedad melódica se pudo comprobar ampliamente en este concierto.

 

El siguiente tema arrancó juguetón, divertido y alegre, con las secciones de viento, percusión y cuerdas marcando el ritmo de Out to Sea and the Shark Cage Fugue from “Jaws”, que si bien no incluye el archiconocido tema característico de la película que tantas veces hemos escuchado, nos mostraba una completa y compleja utilización de todas las secciones de la orquesta, estupendamente coordinada, donde los metales brillaron con mérito propio en su interpretación.

 

El agitado tema anterior fue seguido por el dulce, melódico y tierno Marion’s Theme from “Raiders of the Lost Ark”, una verdadera delicia por la que no pasan los años, y que ofreció un momento de pausa y romance, alejado de las ajetreadas aventuras de nuestro querido Indy. El descanso del guerrero. Una suite maravillosa y muy emotiva.

 

A continuación, llegamos al bloque final del concierto (al menos según el programa oficial, ya que como pudimos comprobar más adelante, la parte de los bises fue una gran sorpresa que alargó el concierto en… ¡5 temas más!).

 

John Williams tomó una vez más el micrófono para hablar de Star Wars, y de cómo todo comenzó con una ‘sencilla’ película en 1977, surgida de la imaginación de George Lucas, y sobre la cual ninguno pensaba que pudiera haber una segunda parte o incluso llegar tan lejos: ‘pensamos que era una película divertida y bien hecha, que duraría en cartelera 2 o 3 semanas, y luego, a seguir trabajando en otro proyecto’ comentó el maestro.

 

Echando la vista atrás, Williams se mostraba encantado de haber podido seguir escribiendo para dicha saga durante 40 años aportando más de 20 horas de música, dando cierre a la misma con el episodio 9 completado recientemente. Como anécdota, el maestro comentaba que vio que la primera película se centraba en los personajes de Luke (Mark Hamill) y Leia (Carrie Fisher), a los que describía como dos jóvenes apuestos, que vivían aventuras juntos y hacían sus escenas de acción y de comedia juntos, y que en consecuencia, él estaba convencido de que iban a terminar juntos como pareja en algún momento, por lo que tenía previsto un tema de amor para ellos. Pero para su sorpresa, 2 años después, cuando Lucas tuvo la oportunidad de continuar con la saga, le reveló que eran hermanos, con lo que tuvo que cambiar sus planes y crear el tema ‘Luke & Leia’ para ellos con diferentes connotaciones.

 

Tras estos comentarios, Williams se dirigió a la orquesta y dio comienzo a The Rebellion Is Reborn from “Star Wars VIII – The Last Jedi”, procedente de la segunda película de la nueva trilogía, donde John Williams enlaza múltiples motivos nuevos con algunos ya creados en el episodio anterior ‘El Despertar de la Fuerza’, dando lugar a un estupendo tema, y demostrando que todavía le sobra talento, imaginación y creatividad, para expandir el universo musical de esta famosa saga galáctica en cada una de sus nuevas entregas.

 

A continuación llegó el momento de Luke & Leia from “Star Wars VI – Return of the Jedi”, un tema sentimental y dulce, donde las trompas juegan un papel fundamental entregando una delicadeza y una emotividad especial, que la orquesta envolvió a la perfección, interpretando maravillosamente todos su matices.

 

Y casi sin pausa, pasamos al tema principal de Star Wars, el tema que suena al comienzo de cada película (con variaciones), el Main Title from “Star Wars IV – A New Hope”. Un tema que ya forma parte de la historia del cine, y cuyo potente inicio con la percusión, junto con la perfecta y precisa sección de metales, hizo temblar la sala al son del poderoso sonido combinado de toda la orquesta. Una labor fantástica de la sección de percusión, acompañada de unos metales que nos brindaron una interpretación sublime. Se podría decir que éste fue el momento álgido de la segunda parte. Una pieza que en 2019 cumplía 42 años con el estreno de la 9ª película de la saga. Una pieza con mucha historia y mucho significado en la cultura popular de hoy en día. Pero lo mejor de todo, fue ver al maestro Williams dirigir la pieza con intensidad, pasión y frescura. Con la misma alegría y entrega, que como si en ese momento, fuera la primera vez que sonara en concierto.

 

EL CONCIERTO - LOS BISES

Habían pasado poco más de 45 minutos de la segunda parte, y como era de esperar, el público no iba a dejar terminar el concierto aquí. Así, tras una gran ovación en pie y unos interminables aplausos, John Williams volvió al escenario, saludó agradecido con varias reverencias, y llamó a Anne-Sophie Mutter, ya que ésta iba a participar en los tres primeros bises como solista y en los dos últimos como parte de la sección de cuerdas (aunque en ese momento desconocíamos que íbamos a tener la suerte de disfrutar ¡¡de 5 bises!!).

 

Para presentar la siguiente pieza, de la película Cinderella Liberty, Williams explicó que tenía un bonito recuerdo de esta cinta de hace mucho tiempo, la cual trata de una historia en la que una mujer toma unas malas decisiones, y estas decisiones le llevan a tomar más malas decisiones, las cuales desafortunadamente le llevaban por el mal camino.

 

Tras esta presentación, que servía para poner en contexto la música, dio comienzo Nice to Be Around from “Cinderella Liberty”; una pieza que contiene un triste y lánguido, pero a la vez tierno tema de amor, representado mayormente por el sonido del violín. Una pieza deliciosa y poco escuchada en concierto, que seguramente veremos en más ocasiones en directo a partir de ahora, por estar incluida en el álbum ‘Across the Stars’.

 

Otra breve presentación por parte de Williams del siguiente tema, nos avanzaba que íbamos a escuchar el duelo de la película de animación Tintin, y a su explicación de cómo este duelo se podía intuir en los sonidos de la orquesta, Mutter respondió dando un par de golpes de violín, para dejar claro lo que el maestro quería decir. Seguido arrancó The Duel from “The Adventures of Tintin”, un tema ágil, dinámico, huidizo, y que claramente representa ese forcejeo que momentos antes nos habían mencionado, especialmente en la parte interpretada por el solo de violín.

 

Y sin necesidad de presentaciones adicionales, pasamos al tema Remembrances from “Schindler’s List” una verdadera maravilla dentro de la obra de Williams, cargada de emoción, sentimiento y tristeza, en la que la estupenda interpretación de Mutter fue clave para hacer que nos metiéramos hasta el fondo de la pieza, dejándonos la piel de gallina desde que sonaron las primeras notas.

 

Un público emocionado y que aplaudía con fuerza, pedía más, pero sin ninguna garantía de que el concierto fuera a continuar, puesto que tres bises ya eran concesión suficiente, y en estos momentos levábamos una hora de concierto. Pero John Williams no quiso defraudar y tras salir nuevamente a saludar, y casi sin dar tiempo a la audiencia a sentarse, se volvió hacia la orquesta y dio comienzo a un poderoso e intenso Raiders March from “Raiders of the Lost Ark”. Un potente tema que resume a la perfección el espíritu de nuestro aventurero favorito, Indy, y que la orquesta abordó con suprema perfección en su totalidad.

 

Y cuando éste podía haber sido perfectamente el final del concierto, recibimos un regalo inesperado, Williams cogió nuevamente la batuta para dirigir un tema más, el archiconocido The Imperial March (Darth Vader’s Theme) from “Star Wars V – The Empire Strikes Back”.

 

Según nos han contado, el tema ‘The Imperial March’ no estaba en los planes originales, pero los músicos que tocaban la trompa en la orquesta se acercaron a Williams y le preguntaron si podían agregarla a los bises. A Williams le preocupaba que fuera demasiado duro para ellos después de un concierto tan largo, pero insistieron. El maestro ni siquiera tenía la partitura del director para esta pieza (o al menos no la usó), por lo que esta pieza también fue un verdadero extra para la orquesta.

 

Musicalmente hablando, la pieza nos ofreció un sonido intenso, oscuro y marcial, maravillosamente interpretado con toda la potencia de la orquesta, especialmente por los metales que estaban increíblemente frescos tras tanto concierto, y cuyo contagioso ritmo era seguido por toda (o casi toda) la sala con manos y pies. ¡Apoteósico final!

 

Una gran ovación en pie de todo el público reunió a los protagonistas del concierto en el escenario, dando final, tras 5 minutos de aplausos, a casi tres horas de un maravilloso concierto que guardaremos por siempre en la memoria.

 

EN RESUMEN

Mucho se puede escribir sobre los conciertos del pasado fin de semana en Viena, pero si hay algo que se puede destacar es que han sido históricos; y lo han sido por al menos dos motivos.

 

Por un lado, es la primera vez que la Filarmónica de Viena interpreta un programa completo de música de cine en el Musikverein de Viena, uno de los grandes templos de la música clásica en Europa; un lugar que se había resistido a tal tipo de programas… hasta el momento. Y es que tener la mano de John Williams blandiendo la batuta sobre la Filarmónica de Viena, acompañada del violín de Anne-Sophie Mutter, son palabras mayores; un sinónimo de garantía y de calidad, por los que bien merecía hacer la “excepción”. La Filarmónica de Viena es una de las mejores orquestas del mundo, con una gran tradición clásica, y el hecho de que hayan aceptado la música de cine en sus filas, abre las puertas a que otras orquestas de todo el mundo, vean las bondades de este tipo de programas y puedan seguir el mismo camino.

 

Por otro lado, probablemente hayamos presenciado los dos últimos conciertos que John Williams vaya a dirigir en Europa. No nos olvidemos que el maestro cumple 88 años en unas semanas (8 de Febrero de 2020), y los viajes intercontinentales no son el mejor aliado de dichas edades (cómo pudimos comprobar en octubre de 2018 con los conciertos que se suspendieron en Londres y Viena, por problemas de salud derivados del largo vuelo). Seguramente Williams seguirá dirigiendo conciertos en Estados Unidos, mientras el cuerpo y las ganas aguanten, puesto que ya tiene previstos algunos conciertos para este año (Cleveland en Abril y Pittsburgh en Junio de 2020), y probablemente se anunciarán más en los próximos meses, pero siempre limitando los viajes que estos impliquen, tal y como ha hecho Ennio Morricone en los últimos años de su carrera de conciertos, donde las giras se circunscribían al ámbito Continental/Europeo.

 

A nivel de interpretación musical, no hay cuestión ni duda posible sobre la calidad de los conciertos de Viena. Si bien el segundo concierto podría ser ligeramente superior que el primero, notándose una mayor compenetración entre todos los participantes, el nivel de perfección de ambos fue casi total. Una Filarmónica de Viena completamente entregada, bajo la dirección de un John Williams emocionado y agradecido, que tuvo energía de sobra para dirigir durante más de dos horas y media de pie en el escenario (divididas en dos partes), y acompañados de una virtuosa Anne-Sophie Mutter, demostrando que podía interpretar ‘lo-que-quisiera’ con el violín, hicieron que fuera un verdadero privilegio y una gran suerte estar allí para poder vivirlo y contarlo.

 

Afortunadamente, la orquesta ya ha confirmado la edición de los conciertos en CD/DVD (ver noticia), de forma que todas las personas que no pudieron acudir, bien por no conseguir una entrada, o bien por no poder viajar finalmente a pesar de tenerla, van a poder disfrutar de los mismos en breve.

 

Quienes acudimos, volveremos a revivir los conciertos una y otra vez, recordando la energía que se pudo sentir en la sala; una energía compartida que contagiaba tanto a los músicos sobre el escenario, como al público en sus asientos. Desde que arrancó la primera nota, todos éramos conscientes de que íbamos a vivir algo muy especial.

 

Tenemos mucho que agradecer a estos conciertos de Viena, pero si me tengo que quedar con una reflexión, aparte del inolvidable recuerdo que guardaré de por vida, es que éstos conciertos han conseguido llevar a un genio como John Williams y a su maravillosa música (el tiempo nos dará la razón en ambas afirmaciones), al mismo templo y al mismo nivel que la música clásica más venerada, junto a los mayores maestros de la historia. John Williams no merecía menos.

 

 

Artículo escrito por Gorka Oteiza

Fotos por Gorka Oteiza y Pedro Prados