34ª Edición Premios Goya – Encuentro con los compositores nominados a mejor Banda Sonora Original

Ayer viernes 24 de enero se celebró un encuentro especial en Málaga con los compositores nominados a la mejor banda sonora en esta 34ª edición de los Premios Goya, que se celebrarán en unas horas: Arturo Cardelús, Alberto Iglesias (ausente por enfermedad), Pascal Gaigne y Alejandro Amenábar; un encuentro moderado por Luis Ivars (ver noticia).

 

Reme Díaz acudió a dicho encuentro, y nos ofrece este artículo especial, para narrarnos lo que allí se contó.

 

La celebración de la 34ª Edición de los Premios Goya en Málaga hoy 25 de enero de 2020 ha venido de la mano de una serie de actividades previas, que desde el pasado día 13 y hasta el 24 de enero, han permitido visionar las proyecciones de las películas nominadas, exposiciones y encuentros con profesionales del sector, como el que pudimos disfrutar ayer en el Auditorio del Museo Picasso de Málaga con los compositores nominados a la mejor banda sonora original.

 

El encuentro comenzó algo tarde porque hubo alguna que otra incidencia a nivel organizativo, entre los asistentes al encuentro anterior con los directores y productores nominados a mejor película iberoamericana; personas que aguardaban en la cola bajo la lluvia e invitados que también hacían cola para poder acceder. Finalmente, el auditorio se llenó de admiradores (muchos de ellos esperando ver sobre todo a Amenábar o Iglesias) y agradecimos también reencontramos con una muestra de lo mejor de nuestro panorama musical malagueño (Isabel Royán, Paloma Peñarrubia o Eneko Vadillo).

 

José Lebrero, Director artístico del Museo Picasso Málaga, hizo una breve introducción al encuentro, relacionando la obra de Picasso con el cine y recordando la colaboración tan estrecha que viene realizando el museo con otros eventos del “Festival de Málaga. Cine en Español” desde sus inicios. Así, dio paso al presentador del encuentro, el compositor y miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, Luis Ivars, y a los compositores Arturo Cardelús, Pascal Gaigne y Alejandro Amenábar. Estaba prevista la asistencia de Alberto Iglesias pero, para mayor decepción de los asistentes, el compositor se encontraba con neumonía y no pudo acudir finalmente. El público lamentó no poder conocer de cerca a uno de los compositores españoles más premiados y reconocidos dentro y fuera de nuestro país, sin duda uno de los grandes reclamos del encuentro, que horas antes mantenía al compositor en su publicidad en redes sociales entre los participantes del evento.

 

A diferencia de los encuentros que vivimos en otros festivales como MOSMA, el formato del mismo se basó en una introducción de los compositores por parte de Luis Ivars y una breve explicación de las composiciones o algún comentario por parte de los músicos, sin coloquio abierto con preguntas al final por parte del público debido al retraso del inicio por cuestiones ajenas a los participantes del encuentro, o sin ese formato de mesa redonda que permite el diálogo e intercambio de impresiones tan enriquecedora en estos eventos. No obstante, el clima que se vivió en el escenario fue distendido y pudimos disfrutar de los comentarios y vivencias de los compositores.

 

Arturo Cardelús (nominado por la música creada para “Buñuel en el laberinto de las tortugas” y al que ya conocíamos en Málaga por ser uno de los invitados del MOSMA 2019) fue el primero en intervenir tras la presentación de Luis Ivars, donde apostó por esa nueva generación de compositores jóvenes que tiene mucho que decir en el panorama musical del cine español. Tras describir brevemente la historia que se narra en la cinta (también nominada a mejor película de animación en esta edición de los Premios Goya), explicó cómo fue el proceso creativo con el director Salvador Simó. Lo primero era conocer el tema principal que, según Salvador, es la amistad entre Luis Buñuel y Ramón Acín. Ya en el estudio, Arturo optó por hacer dos bloques diferenciados, cada uno en referencia a los dos personajes: Buñuel representando el caos, lo surreal, la imaginación y el desarraigo y Acín el responsable, con los pies en la tierra y bien asentado en la sociedad. Una vez explicadas algunas cuestiones técnicas sobre ritmos y armonías, cuan clase magistral de composición musical, se fueron proyectando varios clips de la película para comprobar esos matices tan diferenciados entre ambos bloques/personajes en su banda sonora.

 

Pascal Gaigne (ganador del Goya a la mejor música original por “Handía” en 2018 y nominado en 2017 por “El Olivo”) nos hizo ver la importancia en el cine no sólo de la música sino de los silencios. “La trinchera infinita”, película por la que está nominado en esta edición, es una historia de tortura psicológica y claustrofobia en un momento de la historia de España donde los perdedores tienen que huir (punto en común con la historia de Amenábar) o recluirse para poder sobrevivir. De hecho, la primera pieza musical no irrumpe, con fuerza eso sí, hasta el minuto 30 de la película. El incluir tan poca música, y en momentos muy específicos para enfatizar la fuerza de la historia, ayuda a transmitir esa sensación de “estirar el tiempo” que narra la película.

 

Pascal reconocía que cuando alguien le pregunta cómo se hace una banda sonora, él suele responder que no tiene ni idea (quién lo iba decir). Cuando piensa que con el paso de los años ya lo tiene todo controlado, escucha el trabajo de otros directores y se asombra de lo que han conseguido, lo que le hace repensar y experimentar. Por ejemplo, en “La trinchera infinita” utiliza la guitarra española para hacer referencia al lugar donde transcurren los hechos (Andalucía) pero también mezcla música orquestal con toques electrónicos, que le ayudan a alcanzar ese tono asfixiante y desesperanzador de la película.

 

Con respecto a trabajar con tres directores, bromeaba al principio comentando que “si es difícil con uno, imagínate con tres”, pero entre risas reconocía que sorprendentemente fue más fácil de lo esperado pues en realidad se formó una especie de democracia con “mayorías absolutas” en la que las decisiones se tomaban desempatando a veces y cediendo otras, haciendo la sesiones con los directores muy divertidas.

 

Y de dar cuenta a tres directores, pasamos a Alejandro Amenábar, que en “Mientras dure la guerra” ejerce de director y compositor a la vez. Preguntado por esto, y tras agradecer Luis Ivars su asistencia y replicar Alejandro Amenábar este agradecimiento, haciéndolo extensible a todos los asistentes, Amenábar nos contó que en su caso, quien le sirve de guía es su productor, Fernando Bovaira. De hecho, confesó que no tenía claro si componer la música para esta película pero que tras estar todo el rodaje tarareando el tema principal, el equipo le animó a componerla pues ya la tenía en la cabeza. Él se considera una persona muy musical, que necesita la música para contar historias y piensa que la vida sin música sería muy triste. Para esta película se inspiró en composiciones como el “Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo, o en Falla, compositores que además tenían en común con Unamuno el haberse visto obligados a exiliarse durante la Guerra Civil. En sus arreglos lo que más le costó fue encontrar el tema de Unamuno, pues como en otras ocasiones fue descartando algunas piezas compuestas por él para lograr un mejor resultado en el conjunto de la película.

 

Luis Ivars cerró la tanda de compositores volviendo a disculpar a Alberto Iglesias por no haber podido estar presente ni telefónicamente debido a su estado de salud, y no obstante trasladó al público algunas cuestiones que el compositor de “Dolor y Gloria” le había escrito. Una de las características que Iglesias comentaba sobre el trabajo con Almodóvar es la rapidez con la que monta sus películas, algo que le obliga a componer quizá con un máximo de dos meses de plazo. En el caso de “Dolor y Gloria” se trata de una película coral donde va dotando de unidad la composición a través de siete temas diversos. Aunque Almodóvar aclara al principio del proceso cuales son los límites donde quiere llegar con la música, finalmente pesa más la propia creatividad del compositor y el ver hacia donde le lleva para contar mejor la historia, sin poner barreras a esa brillante creatividad que ambos tienen en sus respectivas funciones como director y compositor. Uno de los ejemplos más claros es el clip que pudimos ver, con los temas de “Geografía” y “Anatomía”, donde primero compuso Iglesias el tema con la voz de Almodóvar como modelo y posteriormente se montó milimétricamente la secuencia para que la infografía y la voz de Antonio Banderas encajaran con esa original mezcla de música instrumental y sonidos descriptivos (pitidos del tinitus, sibilancias, etc.).

 

Una obra magistral como todas las que hoy compiten al Premio Goya a la mejor banda sonora original, cada una con una voz propia y un estilo diferente, reflejando lo variado del panorama musical en el cine español. El encuentro se cerró, sin preguntas por falta de tiempo, deseándose mucha suerte todos los compositores y agradeciendo al público su asistencia. Queda hoy ver quien resulta ganador aunque, como se suele decir, la nominación por el reconocimiento al trabajo realizado ya es un triunfo para todos. ¡Suerte maestros!

 

Artículo escrito por Reme Díaz